Castillo de Molina fue la primera línea de vinos Reserva de San Pedro y ha alcanzado una reconocida posición a nivel mundial, entre los mejores vinos chilenos en ese segmento. Su enfoque hoy en día está en descubrir el mejor origen específico para cada variedad y así obtener la máxima expresión en cada una de ellas. Castillo de Molina ofrece hoy once variedades, provenientes de las más diversas regiones vitícolas de Chile, incluyendo un Carmenere del Maule, un Cabernet del Alto Cachapoal y un impresionante Sauvignon Blanc del Elqui. Los vinos Castillo de Molina han alcanzado notoriedad y reconocimiento tanto por parte de expertos como de los consumidores, siendo distinguidos con numerosos premios, medallas y puntajes en publicaciones especializadas y blogs sobre el vino.












